Marissa Mayer, cuando era directora de productos de Google, lo explicó así: "Google tiene la funcionalidad de una navaja suiza realmente complicada, pero la página de inicio es nuestra forma de abordarla cerrada. Es simple, es elegante, puedes guardártela en el bolsillo, pero tiene el gran artilugio cuando lo necesitas". La metáfora es precisa. La simplicidad visual no elimina complejidad; la esconde.
Densidad como valor
El punto está en que la percepción de simplicidad varía entre culturas. Luke Wroblewski documenta en The Complexity of Simplicity que en mercados asiáticos los espacios congestionados son norma. El exceso de espacio en blanco puede leerse como falta de sustancia. Portales como 4399.cn empaquetan cientos de enlaces en una sola pantalla —lo que un diseñador occidental llamaría caos— porque la densidad señala actividad, y la actividad genera confianza.
4399.cn
YouTube ilustra la tensión. En 2005 procesaba 100 millones de reproducciones y 65,000 cargas diarias. Hoy recibe 500 horas de video por minuto. La interfaz de reproducción sigue siendo un rectángulo negro con un botón de play. Pero la gestión de contenido —algoritmos, moderación, monetización— requirió capas de complejidad que el usuario nunca ve. La simplicidad del reproductor financia la complejidad del sistema.
Youtube en 2005
El fracaso de ocultar
Microsoft Office 2003 intentó simplificar mostrando solo los menús que el usuario usaba con frecuencia. El resto quedaba oculto hasta hacer clic en una flecha. El resultado: usuarios convencidos de que la función que buscaban no existía. La opción estaba ahí, en el mismo menú, temporalmente invisible. Don Norman lo analizó en The Truth About Google's So-called Simplicity: la simplicidad no consiste en mostrar menos opciones sino en organizar la complejidad de forma inteligente. Yahoo y MSN parecían más complejos que Google, pero Norman argumentaba que precisamente por eso eran más fáciles de usar: el usuario veía sus opciones sin adivinar.
Menú de Office 2003
De ahí que la simplicidad visual puede ser hostil. Un formulario con tres campos parece simple hasta que el usuario no sabe cuál llenar primero. Una pantalla con veinte opciones parece compleja hasta que cada opción está donde el usuario la espera.
Lo justo es más
John Maeda, desde el MIT Media Lab, propuso que la única forma de simplificar el mundo es ponerse en contacto con los diseñadores. Milton Glaser fue más directo en The Beauty of Simplicity: "Menos no es más; lo justo es más".
El detalle está en que "lo justo" no es una métrica universal. Depende del usuario, del contexto, de la cultura. La caja de búsqueda de Google funciona porque el usuario ya sabe qué quiere buscar. La pantalla saturada de un portal chino funciona porque el usuario quiere explorar sin saber qué busca. Ambas son soluciones correctas a problemas distintos.
La pregunta no es cuántos elementos mostrar. Es qué problema resuelve cada elemento —y para quién.